El mundo invisible de los datos
Publicado el: 16 de diciembre de 2025
🕒 10 min de lectura
Hoy en día vivimos pegados al celuar, tanto asi que parece que es una extensión de la mano. Nuestro teléfono se ha vuelto parte de nosotros; el simple hecho de salir de casa sin él es como salir sin zapatos: raro, incomodo y una sensación de “ansiedad” (con eso de que ahora todo da ansiedad).
Tan solo a inicios de 2025, un estudio realizado por una empresa estadounidense dedicada a ofrecer reseñas sobre proveedores de servicios móviles reveló que, en Gringolandia, las personas revisan su celular en promedio unas 205 veces al día, es decir, casi cada cinco minutos durante las horas despiertos.
O sea que sí, así como leíste, probablemente la mitad del día te la pasas pegado al celular y, peor aún, regalando datos.
Sé que no es algo que veamos de manera explícita, porque claro que las apps no te van a andar diciendo “Hola, el día de hoy te vamos a espiar”, pero lamento decirte que todas las aplicaciones recopilan todos los datos que puedan sobre ti… y lo peor es que lo permites.
Nos cuesta tanto leer los términos y condiciones porque “mucho texto”, pero ¿y si nos tomáramos solo diez minutos (lo mismo que dura esta entrada de blog 😉) para leer qué pasará con nuestra información? Quizá tendríamos más cuidado sobre las apps que usamos.
Chuck McGill, mostrando su hipersensibilidad electromagnética.(Better Call Saul, 2015)
Con esto no vengo a decirte que el internet es el diablo y que uses una capa de aluminio para cuidarte de la electricidad como Chuck McGuill, sino que sepas cómo se usan tus datos.
El otro día traté de buscar algo acerca de la “huella digital” que dejamos en internet y me puso triste que de lo único que encontraba era a personas que hablan sobre cómo activar banderitas de Google , cómo desactivar los permisos que das en aplicaciones, cómo poner tu perfil en privado, etc. Pero nadie habla de cómo es que eso funciona. Te dan tips disfrazados de “seguridad digital” para hacerte sentir más seguro; sin embargo, sentirse seguro no significa realmente que lo estés.
Así que basta de pensar que poner tu perfil “restringido” en Facebook es blindar tu privacidad. Mejor vamos a empezar por lo básico ¿que son nuestros datos?
Los datos
En la computación cuando hablamos de datos nos referimos a piezas de información: números, texto, imágenes, sonidos o cualquier cosa que pueda convertirse en un formato que una computadora pueda leer.
De hecho, todo se reduce a algo mucho más simple: unos y ceros, el lenguaje binario. Detrás de cada foto que subimos o cada canción que escuchamos, hay una larga fila de 1s y 0s representando esa información.
En pocas palabras: los datos son cualquier información que una computadora puede almacenar, procesar o transmitir.
¿Quienes usan los datos?
Las empresas, gobierno, apps, plataformas y hasta tu smartwatch recopilan esos datos de todos lados y en todos formatos posibles.
Para entenderlos mejor, estos se dividen en 2 grupos:
| Categoría | Características Clave | Ejemplos en Internet | Implicación para ti |
|---|---|---|---|
| 1. Datos Privados 🔒 | Cualquier dato que te identifica directamente o que permite trazar tu perfil de forma inequívoca. Están protegidos por ley. |
|
Necesitan tu consentimiento. Las empresas deben protegerlos de accesos no autorizados. |
| 2. Datos Públicos 🌐 | Datos que no identifican a una persona específica y están disponibles abiertamente por mandato legal o decisión de la entidad. |
|
Son de uso libre. Se usan para transparencia, investigación y desarrollo. |
Durante los últimos años, este mundo de información se volvió tan valioso y vital para que las empresas puedan entender qué quieres y asi mejorar sus productos, crear nuevos servicios, optimizar procesos y, claro, venderte más cosas(No le pierden 🙃 ). Sí, ese anuncio del suéter que viste solo una vez y que ahora te sigue por todas partes no es casualidad.
Representación de la IA poniendose bien maciza con tus datos
Y como si eso no fuera suficiente, llegó la Inteligencia Artificial a hacer todavía más hambre por datos. Los modelos de machine learning necesitan miles (y miles… y miles) de registros para aprender a predecir, clasificar, recomendar y ayudarte con mayor precisión.
Cuantos mejores datos tienen, mejores se vuelven. Es como si la IA necesitara esteroides y tus datos son sus esteroides
¿Quién protege tus datos?
A este punto ya sería medio inútil decirte que todo depende de ti… aunque, siendo honestos, un poquito sí. La cosa es que mientras la información crece sin control (como los chats que nunca borramos), también crece la necesidad de mantenerla ordenada y, sobre todo, bien cuidada.
Y no, no todo es “usar datos para tomar mejores decisiones”. Últimamente ya hay quien se preocupa sobre quién tiene acceso a tu información:
En México, la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP)
marca las reglas para las empresas que usan tus datos.
Mientras que la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados (LGPDPPSO)
marca las reglas para los datos usados en el sector público.
No son magia ni garantizan que todo esté perfecto, pero al menos ponen límites para que tus datos no anden paseándose libremente por internet.
Tipos de datos
Ahora sí, ya que más o menos entendimos qué son los datos, falta una cosa: no todos los datos son iguales. Hay distintos tipos de datos, o mas bien clasificaciones y aunque suene raro, un mismo dato puede caer en varias categorías al mismo tiempo.
Para una organización, el desafío no es solo tener muchos datos, sino saber dónde y cómo están almacenados para poder sacarlos y usarlos eficientemente para tomar mejores decisiones.
| Tipo de Dato | Clasificación Principal | Descripción y Utilidad | Ejemplos Comunes |
|---|---|---|---|
| Cuantitativos 🔢 | Valores medibles | Son números. Se pueden contar, medir y representar con cifras. Ideales para cálculos matemáticos, estadísticas y pronósticos. | Ventas, temperatura, salarios, edad, número de clientes. |
| Cualitativos 💬 | Descripciones | Son descripciones, opiniones, sentimientos o comentarios. Ayudan a entender el "por qué" del comportamiento humano (el alma del análisis). | Comentarios en redes sociales, reseñas de texto, transcripciones de entrevistas. |
| CLASIFICACIÓN POR ORGANIZACIÓN Y ESTRUCTURA | |||
| Estructurados 🎯 | Organización (Rígida) | Son como los "godines" de los datos: viven en filas y columnas siguiendo un formato fijo. Súper fáciles de consultar y procesar. | Bases de datos relacionales (SQL), hojas de cálculo, tablas de inventario. |
| Semiestructurados 🏷️ | Organización (Flexible, con etiquetas) | No son tan rígidos como una tabla, pero tienen etiquetas (o tags) que los organizan. Ideales para intercambiar información entre sistemas. | Archivos JSON, XML, RSS feeds. |
| No Estructurados 💥 | Organización (Sin formato fijo) | Son como el cajón de cables. No encajan en un formato predefinido. Requieren técnicas avanzadas (Machine Learning) para su análisis. | Correos electrónicos, videos, fotos, documentos de texto libre, notas de voz. |
Una mención especial a los metadatos, que son básicamente “datos sobre los datos”. Sí, suena redundante, pero sin ellos todo sería un desastre. Son esos detalles que no son el contenido en sí, pero que te ayudan a encontrarlo: quién creó un archivo, cuándo, qué tipo de archivo es, cómo se llama, de qué trata. Los metadatos son como la etiqueta en el frasco; quizá no es la mermelada, pero sin la etiqueta no sabrías qué estás a punto de untarte(aunque sea visiblemente obvio que es mermelada 🫠 ).
Y por último pero no menos importante, el jefe de jefes, el big data. Aquí hablamos literalmente de cantidades tan enormes y complejas de información que ni las herramientas tradicionales pueden manejarlas.
Son datos que vienen de sensores, redes sociales, transacciones, plataformas digitales y un montón de fuentes que generan información a velocidades verdaderamente ridículas.
Para procesarlos se necesitan técnicas avanzadas y herramientas más poderosas. Pero cuando se logra, estos datos ayudan a detectar fraudes, anticipar fallas, entender comportamientos y encontrar patrones que, de otra manera, pasarían desapercibidos.
Así que sí, los datos vienen en todos sabores y presentaciones. Y aunque parezca complicado, saber diferenciar qué tipo de dato tienes enfrente es clave para entender cómo se usa, qué valor tiene y qué puedes descubrir con él.
¿Por qué los datos son importantes?
Llegados a este punto ya quedó claro que vivimos regalando datos por todos lados, pero ¿por qué importa tanto todo esto? Porque los datos son, literalmente, lo que mueve al mundo digital. Sin ellos, todo lo que usamos diario estaría básicamente en blanco, sin saber qué hacer ni cómo reaccionar.
La palabra datos viene de datum,una palabra en latin que significa “algo dado”. Y sí, seguimos “dando”, cada día, sin que nos lo pidan con flores ni nada todo lo que hacemos dejara rastros que las organizaciones usaran para entender qué está pasando y tomar decisiones más inteligentes.
Y ahora, con la IA hasta en la sopa, los datos se volvieron todavía más valiosos. Los modelos necesitan toneladas de información para aprender, mejorar y no comportarse como un asistente confundido. Entre más datos de calidad procesan mejor te conocen.
En resumen: los datos importan porque nosotros los generamos, las máquinas los procesan y, entre todo ese ir y venir, se toman decisiones que afectan cómo vivimos, navegamos y hasta cómo nos sentimos en internet. Y sí, por eso vale la pena entenderlos. Aunque sea un poquito.
Conclusión y recomendaciones
Si después de todo esto te quedó una pequeña vocecita diciéndote “mmm… creo que debería cuidar un poquito más lo que hago en internet”, felicidades: ese es el primer paso.
Un consejo realista es este: antes de instalar una app, crear una cuenta o dar permisos, pregúntate si realmente necesitas hacerlo. A veces damos acceso a nuestra ubicación, contactos, cámara y hasta al alma sin pensarlo dos veces, solo porque queremos usar un filtro bonito o entrar a un grupo.
También ayuda muchísimo hacer algo que todos evitamos porque “ay, qué flojera”: revisar la configuración de privacidad. Toma cinco minutos. Literal. Lo que tardas scrolleando dos veces TikTok. Ahí puedes limitar qué compartes, qué rastrean, qué anuncios te personalizan y qué cosas pueden ver de ti.
Y ya para cerrar: No se trata de dejar de usar internet; se trata de usarlo con tantita conciencia. Tus datos valen más de lo que crees… así que cuídalos como cuidas tus stickers de WhatsApp: no los andes compartiendo con cualquiera.
Gracias por leer 🤓